poemas de amor Ahora o Nunca

domingo, 1 de febrero de 2015



La verdadera celda esta en nuestra mente y debemos ir quitando uno a uno esos barrotes que nos impiden salir y ser libres, esos barrotes que son los que crees que forman parte de ti, tu identidad, tu cultura, tu fe, tu ideología, tu clase, tu raza, son los que debes ir tirando abajo. Para poder avanzar, no necesitas agarrarte a nada porque desde ese instante nada te hará caer, caminaras con paso firme y seguro por la vida, sin pensar en que piensen el resto, su opinión o su critica, ya no te afectan por que eres libre y la libertad, te aporta esa seguridad, la ausencia de temor al rechazo y al abandono, te forjara una personalidad férrea. Perderás el miedo a ser señalado, veras cualquier intento de sabotear tu libertad como un acto infantil e inútil, una rabieta de aquel que se sabe preso pero no es lo suficientemente valiente para desprenderse de toda esas cadenas que lo amarran e impiden su libertad de pensamiento y obra, sin condicionamientos, ni remordimientos inútiles.
Toca trabajar, y perder la idea de clase, ese concepto que te dice que eres mas que otro, solo por tu condición económica o sanguínea, una trampa para que no veas al prójimo como lo que es, un igual. La sangre o la materia que poseas no te da categoría, mas bien te resta. Desprenderte de este concepto pasa por palpar otras realidades distintas a la que vives, restar valor a la materia y darle valor a los sentimientos. Las personas son algo mas que esas cosas que consiguen acumular, son mas que esos trapos que tapan sus vergüenzas, son mas que esos patrones que lo clasifican, en definitiva, son mas que las circunstancias que arrastran.

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