Voy a pasar por esta vida una sola vez. Cualquier cosa buena que yo pueda hacer ó alguna amabilidad que pueda hacer a algun humano, debo hacerla ahora, porque no pasaré de nuevo por aqui. Madre Teresa de Calcuta
lunes, 26 de septiembre de 2011
viernes, 23 de septiembre de 2011
APOLOGO DE LA ESPERANZA EN DIOS
Había salido yo, mendigo de puerta en puerta, por el camino de la ciudad, cuando de un recodo surgió tu carroza de oro semejante a un sueño matinal. Y mi alma se inclinó de asombro ante quien parecía el Rey de todos los reyes !
Y mis esperanzas se alzaron y pensé: he aquí que ha llegado el fin de los días tristes;
y ya me alistaba a recoger las ricas limosnas esparcidas en el polvo.
La carroza se detuvo frente a mí. Tu mirada cayó sobre mi pobreza y, sonriendo,
descendiste al camino. Yo sentí que había llegado la grande y única oportunidad de mi vida.
Entonces, tendiéndome tu mano derecha, dijiste: "¿Que tienes para darme?"
¡Oh!, ¿que regia burla era esta de tenderle la mano a un mendigo para mendigar? Quedé un
instante confuso y perplejo; luego, lentamente, saqué de mi alforja un grano de trigo y te lo di.
Mas cuál sería mi sorpresa, cuando, por la tarde, al vaciar mi saco en el suelo, encontré un
granito de oro entre mis pobres granos. Lloré amargamente y me lamenté de la sordidez de
mi corazón que no supo darte cuanto poseía.
Y mis esperanzas se alzaron y pensé: he aquí que ha llegado el fin de los días tristes;
y ya me alistaba a recoger las ricas limosnas esparcidas en el polvo.
La carroza se detuvo frente a mí. Tu mirada cayó sobre mi pobreza y, sonriendo,
descendiste al camino. Yo sentí que había llegado la grande y única oportunidad de mi vida.
Entonces, tendiéndome tu mano derecha, dijiste: "¿Que tienes para darme?"
¡Oh!, ¿que regia burla era esta de tenderle la mano a un mendigo para mendigar? Quedé un
instante confuso y perplejo; luego, lentamente, saqué de mi alforja un grano de trigo y te lo di.
Mas cuál sería mi sorpresa, cuando, por la tarde, al vaciar mi saco en el suelo, encontré un
granito de oro entre mis pobres granos. Lloré amargamente y me lamenté de la sordidez de
mi corazón que no supo darte cuanto poseía.
tagore
domingo, 18 de septiembre de 2011
Cuenta la leyenda que una joven mariposa -de cuerpo frágil y sensible-volaba cierta tarde jugando con el viento, cuando vió una estrella muy brillante, y se enamoró. Excitadísima, regresó inmediatamente a su casa, loca por contar a su madre que había descubierto lo que era el amor. -¡Que tontería! - fué la fría respuesta que escuchó.- Las estrellas no fueron hechas para que las mariposas pudieran volar a su alrededor. Búscate un poste, o una pantalla, y enamórate de algo así. Para eso fuimos creadas. Decepcionada, la mariposa decidió simplemente ignorar el comentario de la madre, y se permitió volver a alegrarse con su descubrimiento. "Que maravilla poder soñar", pensaba. La noche siguiente la estrella continuaba en el mismo lugar, y ella decidió que subiría hasta el cielo y volaría en torno a aquella luz radiante para demostrarle su amor. Fue muy difícil sobrepasar la altura a la cual estaba acostumbrada, pero consiguió subir algunos metros por encima de su nivel de vuelo normal. Pensó que si cada día progresaba un poquito, terminaría llegando hasta la estrella. Así que se armó de paciencia y comenzó a intentar vencer la distancia que la separaba de su amor. Esperaba con ansiedad la llegada de la noche, y cuando veía los primeros rayos de la estrella, agitaba ansiosamente sus alas en dirección al firmamento. Su madre estaba cada vez más furiosa: -Estoy decepcionada con mi hija -decía. Todas sus hermanas, primas y sobrinas ya tienen lindas quemaduras en sus alas, provocadas por las lámparas. Solo el calor de una lámpara es capaz de entusiasmar el corazón de una mariposa: Deberías dejar de lado estos sueños inútiles y conseguir un amor posible de alcanzar. La joven mariposa, irritada porque nadie respetaba lo que sentía, decidió irse de la casa. Pero en el fondo -como, por otra parte, siempre sucede - quedó marcada por las palabras de su madre, y consideró que ella tenía razón. Así, durante algún tiempo, intento olvidar a la estrella y enamorarse de la luz de las pantallas de casas suntuosas, de las luces que mostraban los colores de cuadros magníficos, del fuego de las velas que quemaban en las más bellas catedrales del mundo. Pero su corazón no conseguía olvidar a la estrella, y despues de ver que la vida sin su verdadero amor no tenía sentido, resolvió reemprender su itinerario en dirección al cielo. Noche tras noche intentaba volar lo más alto posible, pero cuando la mañana llegaba, estaba con el cuerpo helado y el alma sumergida en la tristeza. Entretanto, a medida que se iba haciendo mayor, pasó a prestar atención a todo cuanto veía a su alrededor. Desde allá arriba podía vislumbrar las ciudades llenas de luces, donde probablemente sus primas, hermanas y sobrinas, ya habrían encontrado un amor. Veía las montañas heladas, los océanos con olas gigantescas, las nubes que cambiaban de forma a cada minuto. La mariposa comenzó a amar cada vez más a su estrella, porque era ella la que la impulsaba a conocer un mundo tan rico y hermoso. Pasó mucho tiempo y un buen día ella decidió volver a su casa. Fue entonces que supo por los vecinos que su madre, sus hermanas, primas y sobrinas, y todas las mariposas que había conocido, ya habían muerto quemadas en las lámparas y en las llmas de las velas, destruídas por un amor que juzgaban fácil. La mariposa, aun cuando jamás haya conseguido llegar hasta su estrella, vivió muchos años aún, descubriendo cada noche cosas diferentes e interesantes. Y comprendiendo, que, a veces, los amores imposibles traen muchas alegrías y beneficios que aquellos que están al alcance de nuestras manos. Paulo Coelho
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viernes, 9 de septiembre de 2011
Llega un momento, en las vidas de todos nosotros, cuando debemos prepararnos para la muerte. Cuando nos hacemos viejos, cuando nos enfermamos de gravedad o corremos un serio peligro, no podemos preocuparnos simplemente con la pregunta de cómo mejorar, a menos que 'mejorar' signifique pasar a una vida después de la muerte.
En nuestra cultura, que de tantas maneras está orientada hacia la muerte, encontramos poco apoyo, si acaso alguno, que nos prepare para una buena muerte.
La mayoría supone que nuestro único deseo es vivir más tiempo en esta tierra. Sin embargo, morir, como dar a luz, es un camino hacia una nueva vida, tal como lo dice Eclesiastés 3:1 y 2 'Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo: Su tiempo de nacer y su tiempo de morir'.
Debemos preparamos para nuestra muerte con el mismo cuidado y atención con que nuestros padres se prepararon para nuestro nacimiento".
jueves, 1 de septiembre de 2011
CUALQUIER COSA Q TE OCURRA NO SERA MAS Q UN MOMENTO PASAJERO
Cualquier cosa q te ocurra
no sera mas q un momento pasajero
Si es placer,contemplalo.
Si es dolor,contemplalo.
El placer pasa,el dolor pasa.
No son mas q nubes
q pasan por el cielo infinito de nuestro ser
Al cielo no le afectan las nubes.
Puede q sean nubes oscuras,
puede q sean nubes blancas,
no importa.
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